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Pez diablo amenaza el equilibrio ecológico del río Bravo en Nuevo Laredo

NUEVO LAREDO, Tamaulipas a 05 Junio de 2026, por Alberto Calderón (Agencia RN Noticias) .- El incremento en la presencia del llamado pez diablo en el río Bravo ha encendido alertas entre especialistas y autoridades ambientales de Nuevo Laredo, debido a los efectos que esta especie invasora está provocando en el ecosistema acuático de la región. Monitoreos recientes han detectado un crecimiento considerable de su población, acompañado de una disminución en la presencia de especies nativas de peces.

De acuerdo con información proporcionada por el director del Zoológico y Acuario de Nuevo Laredo, Daniel del Fierro Cárdenas, el principal problema radica en que el pez diablo no forma parte de los ciclos naturales de la región y carece de depredadores que controlen su reproducción. Esta condición le permite multiplicarse de manera acelerada y alimentarse de huevecillos de otras especies, afectando directamente su capacidad de reproducción.

Daniel del Fierro Cárdenas, director del Zoológico de Nuevo Laredo dio a conocer que “ Sí, principalmente afecta un provoca un desequilibrio porque la crisis existe cuando este pez, como no tiene un depredador, no hay quien se lo coma, no pertenece a un ciclo nativo. Este pez comienza a alimentarse de los huevecillos de otras especies. Entonces, en monitoreos hemos detectado un 400% su presencia y la minoría de otras alevines de otros ejemplares, ¿verdad? Por ejemplo, las especies nativas las vemos en mucho menor concentración y en una mayor concentración a este ejemplar. Y lamentablemente esto el ecosistema se sostiene a través de sus especies, ¿verdad? De peces, de aves, porque es un equilibrio, es un ciclo en la cadena del depredador, la presa, pero cuando hay un individuo y un agente en este en este ciclo, en este ecosistema que no hay quien se lo coma, entonces estamos entrando en un problema y en un en un en un problema muy crítico que puede afectar un en el ecosistema ”.

Los monitoreos realizados en cuerpos de agua de la zona revelaron un incremento de hasta 400 por ciento en la presencia de esta especie. En contraste, se ha observado una reducción significativa de alevines de peces nativos, entre ellos bagres, robaletas y mojarritas, organismos que forman parte esencial de la cadena alimenticia local.

El pez diablo es originario de la cuenca amazónica y llegó a diversos cuerpos de agua del continente tras popularizarse como pez ornamental para acuarios. Según explicó Del Fierro Cárdenas, algunas liberaciones accidentales o intencionales permitieron que se estableciera en ríos y lagos donde no existen depredadores naturales capaces de regular su población.

El director del Zoologico de Nuevo Laredo agregó que “ En el Amazonas sí hay quien se lo coma, ahí hay nutrias, este ahí hay otros peces más grandes, pirañas, o sea, están adaptados a eso, ¿verdad? Este, nosotros aquí tenemos peces carnívoros, pero, por ejemplo, el catán no come no está dentro de su dieta. El catán es más de cacería, más de tiene otras actividades distintas al pez y aparte no es una especie que se le antoje. En tres monitoreos que se realizaron, se sacaron alrededor 750 , 770 alevines de pez diablo. Y en proporción, este, en las mismas trampas todo esto se bueno, a excepción del pez diablo, lo demás se liberó, lo nativo y el pez diablo es para neutralizarlo, ¿verdad? hay muchos lugares donde sí se está haciendo esto aquí en México, en Sudamérica, en Estados Unidos, donde ya está afectando y se están dando cuenta. Nosotros ya nos dimos cuenta de esto y ya hemos estado trabajando con el gobierno municipal con esto, el apoyo que nos está dando y en este caso, en las colectas que se está viendo casi nulo los alevines de otras especies, por ejemplo, bagres, robaletas, mojarritas, entonces ya casi no se ve. Y esto también es una preocupación para la comunidad porque hay grupos de pescadores que ya extrañan algunas especies que ya no se la están topando y pues bueno, ellos también son parte y conscientes de esto y también están teniendo sus esfuerzos y su lucha tanto en la presa como en la zona ribereña donde el pez diablo que capturen, ese ya no se regresa”

La problemática también comienza a reflejarse entre pescadores de la región, quienes reportan una menor presencia de especies que anteriormente eran comunes en la presa y zonas ribereñas. Ante este escenario, autoridades municipales, especialistas ambientales y grupos de pescadores mantienen acciones de vigilancia y control para reducir el avance de la especie invasora.

Además de las afectaciones a la biodiversidad, especialistas advierten que el deterioro del equilibrio ecológico del río Bravo podría agravar problemas ambientales ya existentes, relacionados con la calidad del agua y la salud general del ecosistema. Por ello, consideran fundamental fortalecer las medidas de monitoreo y control para preservar uno de los recursos naturales más importantes para la región fronteriza.

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Aldo Martínez